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Mi carta de recomendaciones

19 diciembre, 2011

Viñeta de Mel

Inspirado y basado en un texto que leí hace poco, titulado “Wear Sunscreen” que me gustó mucho. No es una carta de Navidad, pero sí una de deseos… para que los cumpláis vosotros.

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Relaciónate.

Si tengo que recomendarte algo concreto que te va a ayudar siempre, es que no dejes de relacionarte. Relacionándote harás contactos, los contactos te darán ideas, te aportarán sinergias, te darán recomendaciones, te acercarán a tus objetivos. Ten siempre una buena base de contactos reales: cuídales, mímales, muéstrales tu admiración, tu perseverancia, tu valor.

Destaca. Distínguete. Tu trabajo es tu marca personal: sé buen profesional, entrégate, esmérate y luego -no lo dudes!- aprende a mostrarle al mundo lo bueno que eres.

Haz lo que tengas que hacer cuando lo tengas que hacer aunque no te apetezca.

Equivócate. No te juzgues, perdónate rápido, arréglalo y vuelve a empezar. No lograrás nada bueno ni especial si no estás preparado a equivocarte y a volverlo a intentar (de otra manera).

Sé auténticamente tú. Pero trata de ser siempre la mejor versión de ti mismo.

Focalízate en tus puntos fuertes, en tus habilidades, en lo que te diferencia. No hará que tus puntos débiles desaparezcan pero perderán importancia.

Sé generoso, pero no lo hagas para que te devuelvan tu generosidad. Házlo porque es lo que hay que hacer. Y en algún momento se producirá la magia.

Respétate. Si algo te está haciendo daño, no lo permitas. Ni un trabajo, ni una mala costumbre, ni una persona. Y cuando lo hagas, dime cómo lo has logrado.

Sal de detrás del ordenador. Internet es sólo una herramienta, un medio para conseguir un objetivo: que te elijan. Y te elegirán cuando te vean y se produzca la química. Los acuerdos se firman en persona.

Acepta que eres humano y te pueden pasar cosas malas; acepta que a veces se gana y otras se pierde. No te quedes estancado cuando hayas perdido. Date un tiempo para lamerte las heridas -poco-; sécate las lágrimas y no mires más para atrás. No puedes decidir lo que te pasa pero sí qué vas a hacer con eso que te pasa.

No te preocupes tanto por el futuro. O sí, pero sólo para decidir qué harás hoy para estar al final del día un poco más cerca de tus objetivos. Al fin y al cabo, el futuro ya no será el mismo mañana.

En realidad ni te sobran tantos kilos, ni te falta tanto pelo, ni tienes tan poco carisma como piensas. Deja de machacarte leyendo sobre el éxito de los demás y el cuerpazo de las demás. Eres especial, hay algo que sabes hacer mejor, que sabes solucionar mejor. Eso es lo que importa. Céntrate en eso. Sácale todo el jugo a eso.

Lee de todo pero no te creas todo lo que lees. Tu pensamiento es lo más poderoso que tienes: asegúrate que tiene la imagen de ti mismo que deseas. Si quieres ser feliz, confía en tu capacidad para serlo. Si quieres lograr algo, piensa que puedes lograrlo. Pero no apuestes tus fichas a que ocurra un milagro: apuéstalas a tu capacidad de trabajar para lograr lo que quieres.

Prepárate para los días malos pero asegúrate de aprovechar al máximo todos los demás. Aprende a disfrutar más de  lo que tienes y a lamentarte menos de lo que te falta.

Aprende de los que te llevan la delantera pero traza tu propio camino. Toma tus propias decisiones.

Asume tu responsabilidad. No esperes que sean los demás quienes te saquen las castañas del fuego. Ni tus padres, ni tu pareja, ni tus amigos, ni el estado. No sabes cuándo dejarán de estar ahí ni si tendrán otras cosas que hacer. Trae las herramientas para hacer el trabajo tú mismo.

Comprométete. Comprométete contigo mismo a hacer todo lo que esté en tu mano para lograr tu objetivo, para ser feliz. Y si aún no sabes cuál es tu objetivo, no te machaques demasiado: vuelve al punto “Equivócate”. Prueba, equivócate, vuelve a probar y entonces decide.

Haz caso a tu instinto. Haz caso a tu ADN. Elige dedicar tu tiempo a lo que tiene sentido para ti, a lo que te satisface, a lo que mejor se te da.

Si algo no funciona, cambia. Si lo que haces no te lleva donde quieres, cambia. Si no estás logrando lo que buscas, cambia.

Diviértete. En serio.

Ten un por qué y un para qué. No te darás cuenta hasta qué punto los necesitas hasta que un buen día no entiendas, nada, no puedas con nada, no te satisfaga nada, no sepas ni quién eres. Entonces acuérdate de buscar tus por qués y tus para qués.

Aprende idiomas. Pero de verdad. Fórmate pero en lo que a ti te apetezca, en lo que te llene, no en lo que diga el mercado en ese momento.

No desperdicies tu tiempo. No lo malgastes. El tiempo no vuelve. Cumplirás años y pensarás que antes todo era mejor, que tenías más oportunidades, menos kilos, más pelo, más flexibilidad. Pues ese antes es HOY: aprovéchalo.

Con todo mi cariño y mis deseos de éxito y felicidad.

¿Marca Personal? ¡Yo también quiero una! (2)

5 diciembre, 2011
Glasbergen

“Pasé horas escribiendo mis objetivos, recitando mis frases reafirmantes y visualizando mi éxito… mientras mi competencia estaba haciendo llamadas comerciales”

En el último capítulo, nuestro protagonista se quedó dividido entre la lógica del concepto “si eres un excelente profesional, te lo has trabajado y eres bueno en lo que haces, debes asumirlo y posicionarte en tu papel de experto”, y el medio corte y tal vez insuficiente autoestima que le impiden ser capaz de hacer ver a los demás el valor de su trabajo y sus habilidades.

Siguiente capítulo:

Cuando hablamos de identificar qué es lo que realmente hacemos bien y capitalizarlo – identificar nuestra marca personal y gestionarla-, probablemente el mayor problema con el que nos topamos no es el del escepticismo, ni las dudas sobre su efectividad, ni siquiera el de no saber cómo hacerlo.

El mayor problema para mucha gente suele ser, simplemente, que les falta confianza y seguridad en sus propias capacidades.

Ya decíamos en el post anterior sobre este tema que si tú no crees que mereces algo, si no crees que puedes, que eres capaz, no puedes esperar que los demás lo crean.

Nuestro inconsciente tiene mucho que decir a este respecto: ¿sabías que sólo el 12% del volumen cerebral lo ocupan las funciones conscientes (la voluntad, la lógica, la conciencia)? el resto, un abrumador 88% lo ocupa la mente inconsciente. ¿No te ocurre que a veces  quieres hacer algo conscientemente (por ejemplo, obligarte a dormir) pero no lo consigues? Es porque los procesos inconscientes tienen mucho más poder que los conscientes en los seres humanos.

El funcionamiento consciente de la mente es el más adecuado para manejar las dificultades exteriores, por su capacidad de organización de la información, mientras que el funcionamiento inconsciente es el que se debe trabajar siempre que al menos parte de la dificultad sea interior.

Las ideas que residen en nuestra mente inconsciente tienden a materializarse en acciones o a convertirse en reacciones físicas, por eso es tan importante que empieces por mirar en tu inconsciente y asegurarte que ahí dentro crees en ti mismo, en tu talento y tus posibilidades de tener éxito.

Porque se crea lo que se cree

Pero si la voz que encuentras en tu interior -tu inconsciente-, te repite constantemente todo tipo de frases negativas (“yo no puedo”, “yo no valgo”, “esto no es para mí”, “no tengo nada de especial”…), estás dejando que la inseguridad y el miedo se instalen en tu mente y tomen posesión de tus decisiones, tus indecisiones, tus actos y tus omisiones. Es muy probable que, de ser esto lo que te está pasando, necesites más que un post en este blog para solucionarlo -porque requerirá un trabajo interior mucho más profundo y personalizado-, pero sí puedo compartir contigo alguna idea de cómo tratar inicialmente de abordarlo:

“La gente piensa que soy un inútil” o “no le intereso a nadie”

A algunos no nos entra esto ni con aceite caliente: no necesitas la aprobación de todo el mundo. No puedes pretender que todo el mundo te quiera o simplemente apruebe todo lo que haces; el sistema de valores de los demás, que lo usen para ellos mismos. Tú tienes el tuyo propio. ¡Ni puedes ni debes hacerlo todo bien! Porque como muy bien dice el gran Sir Ken Robinson:

“Quien no está preparado para equivocarse, jamás hará nada original”

El miedo al rechazo, a equivocarse, a no lograr tu objetivo es una potentísima toxina paralizadora. ¿La mejor manera de superarlo? Míralo cara a cara y enfréntalo. ¿Crees que la gente piensa que eres un inútil? Puedes hacer dos cosas: quedarte en casa victimizándote por lo injustos que son los demás por pensar eso de ti, o demostrar lo contrario. ¿Cómo? con mi verbo favorito: currándotelo (¿o es que pensabas que tenía un truco Jedi que contarte para lograrlo? ;D) para demostrarte a ti mismo que puedes y vales.

Y hasta aquí puedo leer porque ya sabes bien a qué me refiero -si este es tu caso, aunque no hace falta que lo reconozcas en voz alta-. Ya lo harás en tus propios términos pero creo que sabes que tengo razón.

“Posicionarme, hacer networking, ponerme a hablar de mi mismo… parece de mala educación, agresivo o una manipulación”

Nos han enseñado que tenemos que ser humildes, nos han “bajado los humos” cuando éramos buenos en algo para que “no nos lo creyéramos”. Y esa creencia la hemos arrastrado siempre: error.

La Marca Personal no es fardar de uno mismo. Ni siquiera te estás vendiendo como persona: estás vendiendo el beneficio que va a obtener la otra persona al contratar tu trabajo, ¡que es muy distinto!

Es como el anuncio de Actimel: no nos dicen “compra Actimel”, nos dicen: “¿Sabías que periodos de estrés, la edad, el crecimiento son momentos que perdemos defensas? Cada Actimel contiene 10millones de L-Casei immunitas que refuerzan la barrera de las defensas y su consumo prolongado beneficia el sistema inmunitario”. ¿Ves la diferencia?

Si eres bueno haciendo algo, no tienes por qué ocultarlo ni pedir perdón. No es ser egocéntrico ni creído, es que tienes que competir contra decenas, centenas de personas con la misma preparación académica y profesional que tú y tienes que destacar; no se trata de venderte a ti sino de que compren tu trabajo, se trata de aumentar las posibilidades de ser elegido.

¿Lo compras?

¿Y tú dónde vas con ese Currículum?

16 noviembre, 2011

Genial Forges

Generalmente, podemos considerar que hay dos vías diferenciadas para lograr un trabajo:

1. Por contactos, sean del nivel que sean

2. Resto

En función del nivel del contacto, a veces el CV no es más que un mero trámite que se pide “para que Recursos Humanos lo tenga guardado en la ficha de empleado”, pero nada más. Y en el otro lado de la balanza están los CVs que, literalmente, deben “hacer virguerías” para que un seleccionador que no te conoce de nada ni te debe ni la hora, se fije y se decida a levantar el teléfono y llamarte.

En niveles ejecutivos o de gestión, es mucho más habitual acceder a los puestos a través de contactos que con el envío de CVs a las diferentes ofertas laborales. Pero no está el horno para bollos y conviene tocar todos los palos posibles para aumentar las posibilidades. Es decir: tienes que tener un Currículum PELOTUDO estés en el nivel que estés.

¿Que el Currículum está más Mortis que Vitae? eso estaría genial. Y que cada uno supiera gestionar su Marca Personal, manejar la red para demostrar lo que sabe hacer, gestionar los contactos para que le broten las oportunidades, y sobre todo, que fuéramos todos súper currantes, honestos y buenas personas. Eso lo haría todo muchísimo más fácil.

Pero hasta que ese momento (de verdad) llegue, y a no ser que iniciemos una huelga de “Currículums caídos”, lo cierto es que sigue siendo requisito sine qua non para lograr un puesto. O sea que, insisto: más os vale que el vuestro sea PELOTUDO. Más os vale daros cuenta que hoy por hoy probablemente sea el documento profesional más importante que tengáis nunca que escribir. Más vale no tomárselo a la ligera.

¿Que no debería ser así? ¿qué es imposible que un documento unidimensional, lineal, refleje toda la riqueza, habilidad, capacidad y potencial que hay en cada uno? Todo ello es cierto. Por eso os hablo de vuestra Marca Personal, por eso os insisto en que aprovechéis todo lo que está a vuestra disposición para dejar de ser unidimensionales y pasar, al menos a ser bidimensionales. Pero seguís necesitando un Currículum. Y lo que es más importante, antes de empezar ni siquiera a pensar en ese documento: necesitáis saber DÓNDE VAIS.

Muchísima gente me solicita el servicio de reescritura de Currículum, y no os hacéis a la idea cuántos de esos, a mi primera pregunta antes de ni siquiera empezar a hablar de dinero de “¿Cuál es tu objetivo profesional?” me responden con vaguedades tipo: “pues seguir haciendo más o menos lo mismo”, “pues con lo complicado que está todo, tendré que conformarme con…”, “pues  no sé, algo de lo mío”…

Pues que sepáis que sin un objetivo profesional, cualquier Currículum no es más que otro desechable, del montón. Hombre, a alguien le toca la lotería en cada sorteo o sea que no quiero decir que haya CERO posibilidades, pero ¿queréis jugaros vuestro futuro profesional a un número, como la lotería?

Objetivos. No tienes ni idea lo que eres capaz de hacer cuando te inspiran. No tienes ni idea de lo que puedes llegar a hacer cuando crees que ellos. No tienes ni idea de lo que ocurrirá cuando te pongas en marcha para lograrlos ~ Jim Rohn

Los seleccionadores tienen más que nunca la sartén por el mango, y hay decenas de candidatos extremadamente bien cualificados para los puestos haciendo cola en la puerta. Eso significa que el CV que reciban tiene que GRITAR: soy el candidato perfecto para vosotros y este papel te lo va a demostrar.

Y sólo se puede ser el candidato perfecto si se encaja con lo que están buscando. Y es imposible encajar perfectamente cuando lo que tienes es un Currículum genérico, anodino, donde lo que se lee entre líneas es “no sé muy bien lo que quiero, pero estoy mandando mi CV a todo el mundo a ver si cuela“. Francamente, no es ese el tipo de empleado/colaborador que se busca en una empresa -de nuevo, con la excepción de que se esté llegando al puesto a través de un contacto y el CV no sea más que un mero trámite-.

Todo el tiempo invertido previo a ponerse a escribir el CV es tiempo ganado. Con algunos de mis clientes estoy hasta un mes entero trabajando hasta que fijan su objetivo profesional. Muchas veces incluso teniendo aparentemente un objetivo claro en mente al empezar el itinerario, para cuando ha pasado ese mes, se dan cuenta de que lo que quieren es algo totalmente distinto.

Pero en el momento en que tomas esa decisión, que defines el destino de tu viaje, todo es mucho más fácil, todo fluye, es más sencillo entender qué es lo que tienes que hacer a partir de ese momento.

Escribir un Currículum -igual que ponerse a tocar contactos para pedir un trabajo-, sin tener claro cuál es tu punto de destino, es ponerse a dar palos de ciego, es no tener el control, es arriesgarse a estar en la misma situación meses después.

No tiene que ser un puesto concretísimo, a veces es algo más general, o es un departamento, un área o un sector. Pero debes tener un objetivo hacia el que dirigirte y que te motive a esforzarte para conseguirlo. Que no sea “lo que se pide ahora en el mercado” si no es lo que encaja contigo – a no ser que no te importe volver a estar en la casilla de salida N meses después.

Un objetivo es la manera de enfocar tu energía de manera directa, positiva y cierta.

O sea que mejor que haya cierta ilusión detrás, cierta motivación, porque a menudo (obsérvese el eufemismo) no es fácil el camino de lograr un trabajo. Qué narices: es que cuesta tanto encontrar un trabajo, que supone el mismo esfuerzo buscar uno que nos gusta que uno que no! Entonces, ¿por qué buscar uno que te da exactamente igual?.

Y una vez que sabes dónde vas, entonces asegúrate que tu Currículum te va a abrir la primera puerta para llegar. No caigas todas las veces en el  montón de los descartados…

Fuerza y valor!

¿Marca Personal? ¡Yo también quiero una! (1)

10 noviembre, 2011
Viñeta de Erlich

Viñeta de Erlich

La verdad es que me da un poco de corte ponerme a hablar de este tema teniendo muy cerca a verdaderos expertos en el tema, como es mi amigo y admirado (cada vez que puedo meto un link a su blog aquí porque es un MUST) Andrés Pérez Ortega y grandes nombres reunidos en Soymimarca.

Pero me envalentono porque he estudiado y me he preparado mucho la lección desde hace tiempo, yo misma me estoy aplicando el cuento hace tiempo y… porque parece que a pesar de todo lo que se habla del tema… NO CALA!.

A ver, CriaturitasdeDios, con la que está cayendo ¿cómo seguís mandando los Currículums que mandáis, cómo seguís sin tener un perfil decente en LinkedIn, cómo seguís buscando “un empleo” y lo hacéis “como si nada estuviera pasando”?

Primero, debo decir que precisamente estas carencias, desinformación o falta de calado de la información, me han inspirado algo importantísimo: encontrar mi propio Santo Grial. Ayudaros a cambiar la perspectiva, ayudaros a aprender a encontrar trabajo en forma de empresa es mi objetivo que prontito saldrá a la luz… dentro de poco, la versión 2.2 de Zumo de Empleo estará en sus pantallas. Pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión:)

Pero enough about me! como dicen aquellos. Ahora quiera hablar sobre vosotros. Sobre vuestra Marca Personal.

Quien haya pensado “Yo no tengo” que levante la mano y con la otra se de un cachetazo cariñoso para despertarse: claro que la tienes, pero no la “usas“.

Marca Personal tenemos todos puesto que, para entendernos, no es sino la huella que dejamos y cómo nos perciben los demás.

Your Brand is what people say about you when you’re not in the room ~ Jeff Bezos, fundador de Amazon

[Tu Marca es lo que la gente dice sobre ti cuando no estás en la sala]

Es decir, en realidad no es correcto hablar de “crear” tu Marca Personal, porque todos la tenemos “minuto cero”, de lo que hablamos es de gestionarla.  La diferencia entre quienes tienen una Marca reconocida y quienes no la tienen es que unos la gestionan (a veces inconscientemente pero con mucha intuición), y otros no.

Y gestionar tu Marca Personal no es sino una herramienta para lograr un objetivo (alcanzar tu Santo Grial).

Una Marca Personal no es un objetivo en sí mismo, es un medio para lograr otros objetivos.

¿Cómo?

Lo que se hace es identificar tu valor añadido, definir tu objetivo, y hacer un plan para conseguirlo.

A que parecía más complicado e inasequible? pues no lo es!

En definitiva de lo que estoy hablando es de que logres visibilidad aprendiendo a “vender” tu trabajo. Porque la visibilidad será lo que cree oportunidades.

Ah, ¿que te parece pretencioso, egocéntrico, autobombo o eres de los que crees que si lo tienes que contar tú “será por algo”? ¿Tal vez estás pensando en alguna persona de la que despectivamente se decía “qué bien se vende” en la oficina y a todos les caía fatal?

Pues me das un disgusto, porque ¿sabes qué? una Marca Personal tiene que ver con lo que ofreces, con lo que das, con lo que aportas, con tu generosidad, con tus valores. El “qué bien se vende” del que hablabamos en realidad es el eufemismo que empleamos para decir “qué pelota”, concepto que es absoluta y radicalmente distinto de una Marca Personal.

Pero si hasta el momento te ha parecido ofensiva la idea de tener que “vender” tu trabajo, tienes prejuicios en contra de elaborar una estrategia de posicionamiento personal o simplemente eres escéotico, que sepas que esta reacción es (por desgracia) muy común. De hecho, hay muchos profesionales muy valiosos que consideran que “vender” su trabajo es de mal gusto, feo o pretencioso y dejan pasar por ello innumerables oportunidades.

Y lo que aquí os propongo es que habléis de vuestro trabajo y demostréis lo que sois buenos haciendo… para que luego sea vuestro propio trabajo el que hable por vosotros.

Si eres un excelente profesional, te lo has trabajado y eres bueno en lo que haces, debes asumirlo y posicionarte en tu papel de experto, de referente o simplemente buen profesional. Porque lo que tú creas de ti mismo va a ser absolutamente determinante de la imagen que des, de tu Marca Personal y por tanto, de la influencia que ejerzas sobre los demás.

Aquí hemos tocado el primer e importantísimo aspecto: el de la seguridad y confianza en nosotros mismos y el trabajo que somos capaces de hacer:

Si no crees que mereces algo, si no crees que puedes, que eres capaz, no esperes que los demás lo crean.

Como el concepto y su desarrollo son súper extensos y me quedo con ganas de compartir mucho más (alguno ya habéis visto que ya tengo mucho más escrito ;D), este tema lo voy a tratar en el siguiente post. Además, si hago este mucho más largo, acabaréis roncando.

Espero que al menos hayáis abierto la mente a este concepto, que está muy lejos de ser algo “raro”, “de internet”, “para otros” o “para la gente de marketing”. De hecho, si realmente estáis dispuestos a encontrar ese trabajo, esa ocupación, ese Santo Grial que merecéis (no hablo de un trabajo alimenticio, ni de uno a la desesperada, para esos no invirtáis el tiempo que requiere tener una estrategia profesional), entonces este proceso, que será lo que os permita diferenciaros y lograr visibilidad demostrando lo que sois capaces de hacer… es INDISPENSABLE.

Por eso, si estáis interesados, en breve tendréis información de mis propuestas (personalizadas… y remuneradas, eh? ;D) para ayudaros a gestionar vuestra Marca Personal.

Fuerza y valor!!!!!

p.d.: No me tengáis en cuenta el exceso de uso de la negrita; ya sé que con la crisis hay que ahorrar y no se puede vivir a lo loco como antes, pero es que hoy estoy muy “enfatizona”…

La importancia de pensar

20 octubre, 2011

Quino... cómo no.

Observo sin desmayo que todo el que se dispone a buscar un trabajo comete consistentemente dos grandes errores:

Primero, empezar la casa por el tejado

¿Qué es lo primero que haces en cuanto temes que te van a echar del trabajo, o peor, cuando ya te han echado?  Actualizas el Currículum. ¿Lo segundo? Echas mano de agenda y lo envías a todo lo que se mueve. Lo tercero, esperas respuesta.

Segundo, esperar que mis contactos me consigan un trabajo

Efectivamente, he aquí el segundo error: esperamos demasiado de los contactos a los que enviamos nuestro Currículum.

No confundamos “mandar el CV” con hacer networking y currarse la red de contactos. Esto es diferente, es otro nivel. Nivel que parece limitado a unos pocos, porque el concepto de red de contactos parece ser simplemente “mandar el CV a todos mis contactos, dejarles saber que busco trabajo y esperar que se obre la magia”. Tacháaaaaan!

Y eso que, a menudo, esos *contactos* son gente que en realidad poco puede hacer por nosotros… pero ahí nos quedamos, esperando  que nos solucionen nuestro problema. Por cierto, que muchos de éstos son precisamente los consultores de las empresas de selección y de Headhunters. O si no, ¿cuántas veces habéis conseguido el puesto de trabajo en la empresa que queríais tras enviar espontáneamente vuestra candidatura a un Headhunter o a una Empresa de Selección? [puedes volver a echar un vistazo a estos posts al respecto].

Resultado

… que se mete uno solito en un lío patatero: nunca tendrás el Currículum *perfecto* (si existiese) sin antes pararte a PENSAR para decidir: dedicar un tiempo a echar un buen vistazo dentro de tu cabecita loca y averiguar qué pasa por ahí dentro. Preguntarte hacia dónde quieres realmente ir, dónde estarías más a gusto, más satisfecho.

Y por muy *perfecto* que logres que sea tu Currículum, te aseguro que es absolutamente insuficiente si no consigues que le llegue a quien realmente le puede interesar… y si no logras diferenciarte del resto de decenas de Currículums que va a recibir esa persona.

Si estás en este grupo, te has sentido identificado y de repente te da como un poco de corte porque te acabas de dar cuenta que estás malgastando tu preciada energía en hacer algo que no te lleva a ninguna parte… no te preocupes, estás en el grupo más numeroso😀

¿Y ahora qué?

Pues en el propio planteamiento está la respuesta. No hagas nada sin antes preguntarte y escucharte a ti mismo. Pero nada.

Hasta que no te valores a ti mismo, no valorarás tu tiempo. Y hasta que no valores tu tiempo, no harás nada con él. ~ M.Scott Peck

A veces parece que estamos doblándonos sobre nosotros mismos y lo que por una parte conseguimos con la evolución, lo estamos des-evolucionando: se nos olvida que pensar es importante. Pensar es necesario. Vamos siempre estresados, siempre corriendo, siempre sin prisa… pero ¿adónde? Si ni nos hemos parado a pensar, cómo vamos a decidir hacia dónde estamos realmente corriendo!!

Y sin empezar por decidir cuál es tu objetivo, cuál es tu meta, adónde quieres llegar… lo único que harás es seguir dando vueltas en un laberinto imposible. Bueno, imposible no, que de pura chiripa hay gente que ha encontrado una salida… pero ¿vas a dejar tu futuro en manos de la chiripa?.

Esa es otra. Qué manía con esperar que vengan otros a solucionarnos la papeleta. Que venga el estado a darme un puesto de trabajo. Que las empresas contraten a más gente. Que el amigo que Fulanito que trabaja en una empresa de selección me busque una vacante. Que el primo de Zutanito me coloque el Currículum en la empresa de su amigo. Ojalá fuera así de fácil y ojalá los Reyes Magos existieran de verdad.

Resulta que se nos olvida que para conseguir algo hay que esforzarse, currárselo, salir de la zona de confort.

¿Algo tan importante como es donde vas a pasar un tercio de tu vida lo vas a dejar en manos de la chiripa, en manos de otros que te harán (o no) el favor de “colocar” tu Currículum? Oye, que en ese tercio de tu vida podrías estar haciendo muchas cosas que son prioritarias en tu vida y para las que nnca tienes el tiempo que necesitas: estar con tus hijos, amigos, familias, jugando al mus, yendo al cine, estudiando idiomas, viajando, cultivando tu huerto, ayudando en una ONG…

Vaya, que es un tercio muy importante, un tercio que debería reportarnos más que el mero salario que nos llevamos por nuestro tiempo. No voy a volver con la cantinela de “dedícate a lo que te apasiona”, me conformo con que sea algo de lo que puedas hablar a tu gente con un cierto orgullo, con una cierta ilusión.

Porque lo que se puede llamar “tener éxito” tiene tantas definiciones como personas hay. Pero creo que es absolutamente necesario que todos nos planteemos cuál es el “éxito” que queremos alcanzar en el aspecto profesional de nuestras vidas e ir a por ello. Y la manera no es limitarse a actualizar el Currículum e ir pidiendo el favor de que nos lo “coloquen” en algún sitio.

Fuerza y valor!!!!

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A vueltas con el no…

19 septiembre, 2011

Una de las cosas que más me cuesta es decir que no. Y no es que sea tan buena persona que no quiera defraudar a los demás, más bien es todo lo contrario: no quiero que los demás se sientan defraudados por mí. Parece lo mismo pero no es igual: creo que es más por vanidad, por ganas de ser aceptada y querida.

Y no sólo es con mi familia y amigos, en mi entorno profesional me pasa lo mismo. Decir que no a una propuesta, a una idea, a una petición defraudará a la persona que tengo delante, o pensará menos de mí, o me hará parecer débil o incompetente. Caray con la dichosa educación, se le queda a uno metida en el cerebelo y lo que cuesta desaprender lo aprendido.

Hasta que un día te das cuenta del flaco favor que te estás haciendo. Resulta que hay momentos que la vida te sobrepasa, que no llegas a nada, que te sientes frustrado y notas que crece un cierto resentimiento hacia las personas que te están *cargando* de peticiones, expectativas, intereses.

Ojo! No estoy hablando de hacer un favor, de salirte del camino para echar una mano a alguien, de estar pendiente de lo que necesite un amigo o tu primo… no hablo de dejar de ser buenas personas y ayudar a los demás generosa y desinteresadamente lo más posible. Eso nunca hay que dejar de hacerlo. La diferencia a menudo no es sencilla, pero ciertamente por encima de todo está la generosidad, humanidad, el cariño, el compañerismo… el ser buenas personas.

Pero como a la vez hay que ganarse un sueldo, hay temas en los que debemos discriminar. Quien tiene un trabajo por cuenta ajena, le pasará a menudo que los demás “tiren” de aquello a lo que se dedica. Como estés en el departamento financiero de una empresa y sepas de fiscalidad, todos tus amigos, amigos de tus amigos y conocidos te van a pedir que les hagas la renta, el IVA, les contestes sus consultas y de cuanto hay. Y así sucesivamente. Y sólo porque puedas hacer algo no significa que debas.

Y cuando es algo altruista, al menos tienes una excusa y te pesa menos decir que no. Pero ¿qué hacemos los autónomos? ¿Qué haces cuando, por una parte, te estás dando a conocer y piensas que hacer cosas “by the patilla” a algunas personas/clientes ayudará a crearte una reputación y a que te conozcan? ¿Qué haces cuando te proponen que te involucres en proyectos que tienen *más o menos* que ver con “lo tuyo”, que pagan más o menos (más bien menos) pero que no te apetecen, no te convencen, no son tu fuerte, no están en tu estrategia, vas a tener que dedicarles mogollón de horas para quedar lo mejor posible…?

Ya avisó Andrés de los problemas que esto puede acarrear!

Y el caso es que últimamente he estado pensando mucho en esto. Hay varias razones por las que creo que quienes tenemos “el complejo del Sí”, nos vemos enredados en nuestra propia incapacidad de hablar claro y poner nuestro interés encima de la mesa cuando es necesario.

Una de las razones es no conocerse. Si no sabes cuál es tu fuerte, qué es lo que mejor les puedes aportar a los demás, qué es lo que realmente te llena, te gusta hacer y haces mejor que otros, vas dando palos de ciego y por ende, vas diciendo que sí a todo porque no tienes un criterio para discriminar.

Quien tiene esa falta de autoconocimiento, además le suele pasar que se dedica a la profesión que el azar o las circunstancias les hayan puesto delante. No neguemos que la carrera que decidimos a los 18 años, que dependía por una parte de la nota que hubiéramos logrado *mientras pensábamos en el mar y los peces* durante nuestra adolescencia, por otra parte de lo que nuestros padres o abuelos esperaran de nosotros, de lo que en su momento se dijera que “tiene más salidas”, de lo que se fuera a dedicar nuestra mejor amiga –que probablemente era lo que a su vez sus padres querían que ella hiciera…- tiene muy pocas posibilidades de que luego coincida con lo que, pasados los años, una vez que te pones a trabajar, realmente te guste, encaje con tus fortalezas, con tu desarrollo y con tu valor añadido. ¿Hay casos? Sí. ¿Todos? Ni de lejos. Más bien no muchos.

Y como nos dedicamos a algo que en realidad no es fruto de una decisión basada en lo que nos conocemos, en nuestros objetivos vitales, en nuestro desarrollo como personas, en nuestros intereses… de nuevo, damos palos de ciego. De nuevo, no sabemos hacia dónde nos dirigimos, dejamos que nos lleve la corriente. Y de nuevo no tenemos criterio para decir que no.

Pero también los que hemos llegado a encontrar nuestro “sitio”, nuestro Santo Grial y estamos luchando para, encima, vivir de ello, también nos topamos con innumerables dificultades a la hora de decidir por qué opciones decantarnos, cuándo decir que sí y cuándo no, porque al principio debemos decir muchos “síes” a un montón de cosas para descubrir y establecer las metas, pero después debemos decir “no” a un montón incluso mayor de cosas para concentrarnos en cumplir esas metas.

Otra razón es por debilidad. Por corte. Porque nos pillan “de atrás para adelante” y nos sale el SÍ como si lo estuviera diciendo otro en vez de nosotros. Si hacemos el análisis transaccional de nuestra relación con los demás, seguro que somos de los que constantemente nos ponemos en el papel de niño y a los demás les vemos como adultos – incapacitándonos para hacer valer nuestra voluntad propia y decir no. Aunque queramos.

Está el de la necesidad (económica). La necesidad real – no la que creemos que necesitamos porque en realidad nos negamos o no somos capaces de ver el “big picture”, por estar encerrados en nuestro pequeño mundo. El SÍ atragantado, apretando los dientes, que se dice porque realmente no tienes más opción, porque lo necesitas, en este no entro porque es diferente.

Extendidísimo es el sí constante que surge de la necesidad de cariño y aceptación. No sólo en nuestro entorno familiar y de amistad queremos ser queridos, ser apreciados, ser aceptados. Lo queremos y lo necesitamos en todos los entornos. En el trabajo buscamos gustar a los demás. De hecho, es un handicap de muchos mandos: no son capaces de enfrentarse, de decir que no, de llevar la contraria, de pedir que se haga algo impopular, para no dejar de ser queridos y apreciados por sus equipos.

El problema es que la suma de tantos síes termina por desbordarnos. Vamos arrastrando compromisos que no deberíamos haber asumido, favores abusivos que nos tienen acordándonos de todo el árbol genealógico de quien nos los pide. Nos sentimos resentidos hacia a la gente que nos pone en la tesitura de pasar el mal rato, de tener que hacer algo que ni queremos, ni nos encaja ni nos apetece sólo por no enfrentarnos, por no llevarles la contraria, por no “dejar de gustarles”.

¿Cómo se soluciona esto? en muchos cursos yo he dado la fórmula: la asertividad. Ser capaz de hacer valer tu razón, tus derechos, tu punto de vista sin ofender ni pasar por encima de los derechos del otro. La teoría me la sé de a A a la Z. ¿Entonces por qué empiezo diciendo que es algo que me pasa si me sé tan bien la teoría?.

Pues porque sólo un 30% de lo que te enseñan se interioriza, y hasta que no pones ese conocimiento en la práctica, hasta que no lo aprendes por ti mismo, es como si te peinas con un lazo pero te dejas los churretes de chocolate en la cara😉. Queda bonito saberse la teoría, pero no es suficiente en la práctica.

A decir NO se aprende. Pero bien. No hablo de un NO aleatorio, caprichoso, voluble. Hablo de un NO basado en el autoconocimiento, y por tanto, basado en saber si eres la persona adecuada para hacer algo. Hablo de un NO cuando la relación no es ecuánime, cuando no ganan ambas partes en ella. Hablo de un NO desde la confianza en uno mismo, desde la tranquilidad de saber que no se puede gustar a todos – pero que la autenticidad y el sentido común no espantan a quien vale la pena.

No podemos cambiarnos por completo de la noche a la mañana, pero podemos decidir dar el primer paso. Tenemos todo el derecho a ser felices, pero nos toca a cada uno de nosotros ejercer ese derecho, y buscarlo en el lugar correcto de la manera adecuada. Si esto siginifca que tenemos que aprender a decir algún no, si tenemos que aligerar un poco la mochila para hacer hueco para nuestros objetivos… pensemos, sopesemos, valoremos y saquemos el coraje para hacerlo. ¿Vale?.

Pues fuerza y valor!

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El momento es ahora

14 septiembre, 2011

Ha sido un verano de no parar y de no llegar. Cuando cuentas con la *variable* de tener una pitufa de dos añitos de vacaciones, cualquier cálculo de tiempo y disponibilidad para trabajar es absolutamente aleatorio… y siempre muchísimo menor que el que necesitas. Eso no significa que no haya trabajado: HE, y mucho, -ya os contaré cuál ha sido el súper ilusionante proyecto al que he dedicado mis horas de sueño-, y pronto espero que empiecen a florecer planes y proyectos. ¡Falta me hace!

Mientras tanto, en tres días se me han acumulado dos eventos importantes. A saber: primero, el sábado se casó mi hermano.

Encuentro que en las bodas pasa un poco como en navidades: son momentos felices y que disfrutas a tope con la gente que quieres pero también echas “más de menos” a la gente que te falta, no? Yo ejercí de madrina; eché infinito de menos a mis padres… pero ahí estaba toda la familia Cobián para “apuntalarnos” a mi hermano y a mí en ese momento. Y la verdad es que fue un día estupendo y acabamos con ese cansancio-mortal-me-van-a-tener-que-amputar-los-pies-pero-lo-he-pasado-genial tan agradable. Y ahora que coman perdices, McPollo o lo que quieran… pero que se cumpla el cuento: que sean MUY felices.

Y lo segundo fue tener la oportunidad de escuchar a Pilar Gómez-Acebo en la Pink Slip Party del lunes. Y eso también fue importante. Leer más…

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