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En Enero de 2012 nos mudamos a www.zumodeempleo.com; allí puedes encontrar todos los post antiguos y los nuevos a partir de esa fecha.
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De cómo se llega uno a equivocar y otras hierbas

19 julio, 2011

Viñeta de Brot

Llevo mucho más tiempo del habitual sin escribir en el blog, y os aseguro que no ha sido por falta de ganas o de ideas, pero lo cierto es que poco más acompañaba.

Después de un (muy) duro curso escolar, cual salmón que sube el río contracorriente he ido luchando por cumplir las expectativas y objetivos que me había marcado sin ser consciente de que mis circunstancias me lo impedían. Pero cabeza-buque que soy, he seguido nadando contracorriente, ojos cerrados, dientes apretados –menos cuando los abría para quejarme, que no ha sido ni una ni dos veces-, empujando contra todo para alcanzar mi meta.

Como era de esperar, la meta no la he alcanzado ni de lejos, he tragado mucha agua y estoy agotada de tanto nadar.

Por muchas excusas que tenga -que las tengo- y aunque podría decir que han sido las circunstancias y no yo, qué frustrante es fallarse, equivocarse, no lograr hacerlo bien. Es como cuando te muerdes la lengua: lo peor es que no le puedes echar la culpa a nadie. Leer más…

Ejecutivo currante, comprometido, busca

13 junio, 2011

Hay diferencias sustanciales en la búsqueda del Santo Grial entre los primeros trabajos -los de hacer callo, generar contenido para el CV y poder decir que eres bueno en algo ;D- y una vez que has llegado a un puesto de management (puestos ejecutivos o de gestión): se complica el puesto – se complica la búsqueda (en teoría).

Un gran reto al presentarte profesionalmente es sentirte cómodo hablando de tus logros, tus virtudes, de lo bueno que eres. Te sorprenderá que muchos tienden a minusvalorarse, a pensar “¡pero si es mi trabajo!”, y es cierto, pero: si has sobresalido en la gestión de tus proyectos, si has luchado como un jabato logrando superar los resultados, si te ha quitado el sueño cómo echar una mano a esa persona de tu equipo que lo está pasando mal, eso no debe minusvalorarse NUNCA.

El problema es cuando uno sólo ha hecho un trabajo mediocre y se ha limitado a cubrir el expediente, eso es difícil de vender. Hay que ser autocrítico consigo mismo pero justo a la vez – ahí es nada. Y si no eres capaz, monta una encuesta anónima o pídele una crítica a quien bien te conozca y bien te quiera.

La mejor carta de presentación de cualquier profesional es, sin duda, un trabajo bien hecho. Leer más…

Hoy he tenido un día ALUCINANTE

1 junio, 2011

Viñeta de Mel

Llego a casa con las pilas puestas, ilusionada, motivada. Y llego de trabajar. ¿Cuántos de vosotros podéis decir lo mismo? Y aún digo más ¿cuántos de vosotros podéis decir que en los últimos seis meses habéis llegado así algún día a casa?

El que no haya levantado la mano, que siga leyendo, porque esto tiene que cambiar.

Es cierto que lo que he hecho todo el día es estar en ExpoManagement escuchando conferencias de grandes pensadores y comunicadores de este momento. Y haciendo networking. Pero es que ¡esto es parte de mi trabajo! Y probablemente la parte que más me gusta: la de aprender. La de incorporar nuevas ideas, inspiraciones, emociones, la de quedarme atónita ante mentes brillantes, ante los que “mueven el cotarro”.

Me pone las pilas, me carga de energía y me dan ganas de comerme el mundo.

Si lo que estáis haciendo vosotros ahora no os hace sentir así, CAMBIADLO. Leer más…

Think Big pero Think Real

17 mayo, 2011

Viñeta de Erlich

Casualmente en las últimas semanas he hablado o me han hablado del libro “El Secreto” en varias ocasiones, y me ha hecho pensar. No os lo destripo si os digo que se basa en la “Ley de Atracción”: la idea fundamental es que “atraemos lo que pensamos”, o en palabras de la autora: “solo debes pedir al Universo cualquier cosa que deseas y este te la concederá”.

No sé el dinero que habrá sacado con el libro, pero dado que ha vendido *muchos* ejemplares, habrá alimentado la ilusión de mucha gente por conseguir el máximo con el mínimo esfuerzo [N. del A.: Por Dios, al que le funcione desear con todas sus fuerzas lograr el trabajo de su vida y sin levantarse del sofá éste llame a su puerta, que me lo cuente que me retractaré de haberlo considerado simplista y hasta peligroso ;)].

Para mí es como decir que recibimos lo que merecemos. Si fueran así las cosas, el esfuerzo, el tesón, la ilusión y la satisfacción por lo logrado se irían por la ventana y significaría que en nuestra mano no está más que esperar a que al Universo le llegue nuestro sms y se digne hacerlo realidad.

Me temo que lograr lo que deseamos es algo más complicado. Leer más…

Mi nuevo deporte: el resiliencing

26 abril, 2011

Viñeta de Ramón

Resiliencia:  f. Psicol. Dícese del palabro repolludo que no parece contener nada interesante para los humanos de a pie pero que debería ser de entrega obligada por los Reyes Magos en enormes dosis.

Estos últimos meses he tenido que aprenderme bien la palabreja, y sobre todo, poner a prueba mi capacidad de ejercitarla. No sé si con mejores o peores resultados, pero igual que otros salen a correr por las mañanas, o a clase de pilates, o a hacer spinning… yo he tenido que apuntarme al “resiliencing”.

Es un deporte enormemente democrático, y lo que más nos puede gustar: gratis. A pesar de ello, no le deseo a nadie que tenga que ejercitarlo, aunque os aseguro que todos, antes o después, tendremos que sacarnos el carnet.

Una explicación directa y sencilla de la resiliencia es:

“Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”

Parece mentira lo rápido que se lee y en cambio la cantidad de esfuerzo, superación, aguante y fortaleza emocional que requiere.

Muchos de vosotros ya os habréis sentido inmediatamente identificados. Quien más o quien menos ha vivido una situación límite, traumática, desestabilizadora que le ha puesto a prueba. Pues resulta que ese esfuerzo por no dejarse vencer, por mantener la esperanza, la autoestima, por superarnos a pesar de ello y hasta lograr salir fortalecidos, resulta que eso que muchos de vosotros habéis logrado o estáis en el proceso de lograr, es la resiliencia.

En una ocasión me preguntó Francisco Alcaide “¿una lección que te ha enseñado la vida?” A lo que contesté: “Que independientemente de lo que te ocurra, es decisión tuya cómo permites que te afecte.”

Hablaba desde la experiencia: sólo cuatro meses antes había fallecido mi madre, después de una larga enfermedad que más fue un Vía Crucis; y unos cuantos años antes ya había perdido a mi padre. Dos momentos límite, desgarradores, traumáticos que pusieron mi vida *patasarriba* y fueron las más duras pruebas de mi capacidad de resiliencia.

Lo que no sabía es que muy poco después volvería a enfrentarme a ella cara a cara, sin ir más lejos, estas dos últimas semanas: el fallecimiento de Marie, mi suegra, la abuela que le quedaba a mi peque, unido – y coincidiendo en el tiempo – a una preocupante enfermedad de mi pitufa (de casi dos adorables añitos), ha vuelto a sacudirnos y a dejarnos con esa sensación de fragilidad e indefensión en la boca del estómago que no hay manera de digerir.

Y ahora toca volver a ser resilientes: toca limpiarse las lágrimas, levantar la cabeza y gritar que esto tampoco va a poder con nosotros. Resiliencia no es no sentir –se siente todo, se siente profundo, se siente oscuro, triste, e incluso culpable-, es a pesar y por encima de eso que sientes, decidir que no te va a limitar ni estropear el resto de tu vida. Es decidir seguir adelante, es decidir sacar algo bueno de tanto malo.

Y es que no somos conscientes de la potentísima capacidad de superación de adversidades que tenemos. Pero sobre todo no somos conscientes que es DECISIÓN de cada uno usarla o no; no podemos decidir lo que nos sucede pero sí la manera en que permitimos y aceptamos que nos afecte.

El tiempo no cura nada. Lo que cura es lo que haces en ese tiempo ~ Anónimo

¿Cómo?

Para empezar, no esperes a que te ocurra algo traumático para empezar a ser resiliente. Empieza practicando con las pequeñas cosas. Superando frustraciones, poniéndote objetivos, alcanzando metas, queriéndote.

Trabaja tu propia autoestima, por Dios, ¡quiérete!. No puedes depender de que sean los demás quienes te digan que eres la caña. A lo mejor no están ahí el día que necesitas que te lo digan, o a lo mejor no se sienten con ganas de decírtelo en ese momento. La única persona que está ahí siempre para recordártelo eres tú. Dedícate un tiempecito a ti mismo, hombre, que si no, ¿cómo te vas a querer?.

Por otra parte, tienes que tener un “big picture” delante. Tienes que tener un sueño mayor, un objetivo ilusionante en la vida que tú sólo puedas lograr. Siempre es importantísimo el apoyo de los demás, por supuesto, pero tiene que ser tu sueño, tiene que ser tu objetivo, lo que te va a realizar a ti, lo que te va a inundar de satisfacción sólo el hecho de estar en camino de lograrlo.

Y finalmente, hazte propósito de disfrutar de lo que tienes en este momento. Lamentarse de lo que no se tiene es malgastar el tiempo. Hay que trabajar para lograr lo que se desea pero en el camino, hay que disfrutar a tope, intensamente –unos días más y otros menos, lo sé, pero que el resultado final sean más días *más* que *menos*- sobre todo de la gente que tenemos alrededor.

Estamos demasiado preocupados por lo que pensarán de nosotros quienes no nos conocen, por quedar bien con la gente de la oficina, y que hablen bien de nosotros y les parezcamos súper guay… cuando con quienes tenemos que quedar siempre mejor, a quienes les tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos es en realidad a quien nos quiere y nos aprecia… ¿acaso no son quienes realmente merecen llevarse la guinda del pastel?.

No sé, no pretendo dar fórmulas, porque realmente no existen, sólo quiero compartir cómo se ven las cosas “desde mi margen del río”. Pero hay otra cosa que estoy aprendiendo en este proceso: no podemos pretender que las cosas vuelvan al mismo sitio después de haber pasado por una gran prueba en la vida. Todo está relacionado y se influye, y un proceso así nos afecta, nos cambia, nos puede incluso transformar, por tanto no volveremos a ser los mismos.

Pero debemos saber que nosotros mismos somos capaces de que ese cambio no sea a peor. La tristeza, el pesar, la sensación de fragilidad puede seguir estando ahí, pero por encima de ello está en nosotros mismos la capacidad y la fuerza para salir adelante y salir reforzados.

Gracias a todos los que en estos días nos habéis demostrado vuestro cariño, apoyo y confianza en que saldremos de esta. SOIS LA CAÑA.

Con todo mi cariño: fuerza y valor!

P.D.: La pitufa está estupenda, por cierto, las peores expectativas han sido descartadas y no hay nada que temer. Gracias desde aquí a las ABUELAS que seguro que han estado velando por que así fuera, os queremos muchísimo.

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No dejes que tu pasado se convierta en tu futuro

7 abril, 2011

Viñeta de Mel

No es que a mí me guste ir de adivina por la vida, pero creo que podría casi predecir el futuro de mucha gente.

Nuestras rutinas, nuestra forma de pensar, nuestras costumbres, nuestro pasado… se van a convertir en nuestro futuro. Vamos a tomar un ejemplo de algo con lo que personalmente me encanta machacarme: el peso. Seguro que muchos –especialmente ahora que llega el solsticio exhibicionista- estáis “en la lucha”. Yo también, desde hace unos mil solsticios más sus correspondientes equinoccios.

Pues si dado mi objetivo (digamos: adelgazar 5 kilos) calculamos lo que he logrado de ese objetivo en los dos últimos años (unos 250 gramos) me saldrán los cálculos de cuánto voy a tardar en llegar a mi objetivo: yo soy de letras -o sea que corregidme si me equivoco-… pero básicamente seré una viejecita con alguna cardiopatía grave antes de perder esos cinco puñeteros kilitos dentro de 40 años. Leer más…

Reinvéntate. Emprende

31 marzo, 2011

Forges

Ayer tuve la oportunidad de asistir a una interesantísima y súper enriquecedora mesa redonda organizada por el ESADE Alumni: “Reinvéntate o Emprende”, con la participación del gran Andrés Pérez Ortega, la voz más sensata, irónica, divertida y firme en temas de marca personal que tenemos en este país, y Alejandro Suárez, referencia necesaria para todo el que lleve el gusanillo de emprender corriendo por las venas.

Confieso que estaba como niño con zapatos nuevos. Fue una gozada escuchar a estas dos personas con tanto que aportar, con tantas ganas de *hacer*, de mover el mundo, con una fascinante mezcla de sensatez e insensatez, tan necesarias en este momento para salir adelante, para cambiar las cosas.

Eran dos puntos de vista complementarios pero diferentes: Alejandro habló desde su perspectiva de emprendedor – empresa (el que inicia empresas desde las que ofrecer productos y servicios) y Andrés desde la suya de emprendedor – marca (el que es un negocio en sí mismo, y los servicios los aporta él directamente). Me quedé con una idea básica, que comparto al 150%:

Si no te ayudas tú, no te va a ayudar nadie Leer más…