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¡Hoy puede ser un día exitoso! ¿quieres saber cómo?

25 mayo, 2010

Con permiso y reverencia al único y genial Quino...

Me pasa todas las veces que veo a alguna fabulosamente delgada compañera del género femenino, me digo a mí misma: “así voy a ser yo”. Y como dice Felipe en la viñeta: “desde mañana mismo empiezo” ;). Sounds familiar?

El resultado: llevo toda la vida arrastrando esos kilitos de más, sin estar del todo cómoda conmigo misma, echando pestes de todas aquellas que son delgadas por naturaleza y martirizándome: “por qué no yo… por qué!!!!!!” ;), conjurando contra el universo por lo injusto que es que yo no tenga esa suerte…

Ay madre, qué tontería tengooooo!!!!. Hasta que un buen día me he encarado conmigo misma y me he dicho: “chatina, esto es lo que hay y a estas alturas o lo aceptas y reconoces que no estás dispuesta a hacer el sacrificio y a trabajar con la constancia que requiere quitarte estos kilitos  – o haces algo al respecto. En serio. Sin condiciones. Con perseverancia”.

Permítame esta licencia, Señor Juez, que ya estoy llegando al punto al que quería llegar.

Dijo Conan O’Brian en su discurso el último día en la NBC: “Nobody in life gets exactly what they thought they were going to get. But if you work really hard and you’re kind, amazing things will happen.” (“nadie recibe en esta vida exactamente lo que pensaba que iba a recibir, pero si trabajas realmente duro y eres buena persona, te ocurrirán cosas alucinantes”. Carayo, es que la clave es currárselo :oops:. Currárselo, currárselo, no desfallecer, currárselo, luchar por ello.

Ahora hablamos del trabajo, y aunque voy a volver a usar la palabra “pasión” como tantas veces antes, quiero hacer una aclaración: no penséis que sólo hablo de dejarlo todo y emprender por cuenta propia. Cada uno tiene su propio sentido de la pasión: hay gente que trabaja de 9 a 6 en una oficina, en una empresa, y DISFRUTA con lo que hace. Si estás en ese grupo, no dejes que ni yo ni nadie te haga sentirte mal por no ser un emprendedor, por no arriesgar… si estás donde quieres estar, si estás donde está tu corazón, no te muevas!!!

Pero si no estás donde quieres estar, entonces tienes que mover el culo (con perdón por “mover” :P). Entonces tienes que ponerte a trabajar. Pero en serio, no vale con comerte una lechuga a medio día y luego un nesquik con magdalenas por la noche :oops:. Lo cierto es que hay que ser constante. Hay que ser perseverante.

El que está en forma, el que se mantiene en su peso no es porque esporádicamente sale a correr o esporádicamente cambia un plato de pasta por una lechuga. Es porque lo hace cada puñetero día. La constancia termina dando resultados. Los próximos años van a pasar queramos o no, ¿no será mejor que cuando hayan pasado tengamos algo interesante que contar sobre lo que hemos logrado? Ya dijo alguien que “it takes a lot of years to be an overnight success” (“lleva muchos años convertirte en un éxito de la noche a la mañana”).

La constancia es un hábito que se entrena: “Somos lo que hacemos repetidamente”, dijo Aristóteles. Cada día puede ser un día “exitoso” o un día “de fracaso”. Cuando te levantes, piensa que tienes que hacer de ese día uno exitoso – ¿cómo? Haciendo algo, dando un paso, por pequeño que sea, que comience a crear en ti un hábito que te termine llevando al éxito que buscas. Y te voy adelantando: si tu meta es algo que te apasiona, todo es mucho más fácil. Si no lo es… probablemente no lo logres. Es así. Te lo digo por propia experiencia: nunca he sido perseverante, nunca he sido disciplinada – hasta que he comenzado a hacer lo que me gusta. A partir de ese momento, me faltan las horas. Me faltan los días, no hay fines de semana. Me levanto cada día ávida de ponerme a trabajar, de esforzarme por que me cunda al máximo, por acercarme a mi sueño – que es poder encima vivir de ello!!!! :mrgreen:.

Pero la constancia, la perseverancia, el trabajo duro requiren demasiado esfuerzo y sacrificio para dedicarlos a algo que no nos llena – nuestro propio cerebro se rebelará y terminará dándote mil y una razones para dejarlo… que terminarás por escuchar.

Ya lo sabes y lo has sentido en numerosas ocasiones, pero te lo tengo que volver a decir: la perseverancia requiere disciplina. Si quieres ponerte en forma, tienes que ser perseverante y disciplinarte a hacer algo de ejercicio todos los días y comer sano todos los días. Si quieres lograr dedicarte a lo que te apasiona, encontrar el trabajo que te motiva a levantarte de buen humor cada día, comenzar ese negocio que te hierve en la sangre y llevas tatuado en tu ADN: tienes que ser perseverante y disciplinarte a hacer cada día algo que te sitúe un poco más cerca que el día anterior a estar donde quieres.

No lo dejes para mañana. Hoy puede ser un día “exitoso”. Fuerza y valor!!!.

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4 comentarios leave one →
  1. 25 mayo, 2010 16:39

    Me ha encantado ! Siempre he pensado que para conseguir algo se tiene que ir paso a paso, y con constancia, y sobretodo, teniendo claro que es lo que quieres. El problema es que a veces cuesta ser constante, o lo eres, pero en aspectos que no tienen demasiada importancia porqué uno aun tiene muy claro hacia dónde quieres ir. Para mí la constancia, la creatividad, la curiosidad… “intento” que sean mis motores, pero no es nada sencillo.
    Bueno, este ha sido mi primer comentario en tu Zumo de Empleo, y la verdad es que te sigo via Twitter desde hace muy pocas semanas, pero me encanta lo que dices y como lo dices 🙂

    • 25 mayo, 2010 16:59

      Pues encantada de que te hayas lanzado a comentar!!! 😀
      Has dado en la clave: “teniendo claro qué es lo que quieres”; ya sabes aquello de “If you don’t know where you’re going, you’ll probably end up somewhere else” L. J. Peter (“Si no sabes dónde vas, probablemente acabarás en otro sitio”). Es cierto que a menudo perdemos el tiempo -yo soy experta!- en otras cosas sin importancia, nos desviamos… pero si tenemos claro dónde queremos ir, acabaremos dando pasos hacia nuestro destino.
      Y si no, aquí estamos para recordarlo!!! 😀
      Un placer tenerte por aquí y muchas gracias por compartir, Sergio!

  2. @ramonbalterra permalink
    26 mayo, 2010 13:28

    Heyyy! Qué bueno!!!
    El otro día haciendo coaching llegamos a la conclusión de los peligros del “abandono”.
    El abandono te somete dulcemente como el gas de la cámara de ídem. Mata mas neuronas que los porros 🙂
    leí hace poco sobre el “vacío fértil”, tradicional en Asia, espacio para pensar, para la incertidumbre. Pues ojo al “vacío yermo”. Es malo malísimo!!!

    • 26 mayo, 2010 14:33

      Ramón, me encanta tu comentario, y quiero saber más sobre el “vacío fértil”; qué maravilla, qué necesario!!! – qué nos impide permitirnos ese rato de poner la mente en blanco y dejar que fluyan nuestros pensamientos, sin buscar soluciones, sin dejar que nos agobien…?.
      Muchísimas gracias por compartir, es un verdadero placer!!! 🙂
      Espero que nos sigamos viendo por aquí.

      p.d.: Con tu permiso he entrado en Doctor Zaius y Haikus para Matilde y se me ha puesto la piel de gallina. Qué ternura… qué amor y qué poesía. Hace poco más de un año no lo hubiera entendido, pero ahora es como si hablara yo misma a través de mis ojos. Gracias :).

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